San Lorenzo cayó ante Lanus 2-1 en un encuentro correspondiente a la segunda fecha de la Liga Profesional de Fútbol, el gol azulgrana lo convirtió Nicolas Blandi sobre el final del encuentro.

El inicio del partido mostró plasmado en cancha el clásico 5-2-3 que San Lorenzo nos tiene acostumbrados a ver. La única manera que parece que tiene de afrontar todos los compromisos, indefectiblemente del rival y sus virtudes o la cancha donde se juegue el encuentro. A los ’12 el ciclón tuvo la primera aproximación al área granate con un tiro libre por la derecha que desperdició en una muy mala jugada preparada. 

Minutos más tarde vino la polémica del partido tras una caída en el área azulgrana Lautaro Acosta y Rafa Perez que Facundo Tello a primera impresión no vio como infracción, pero, calcula este cronista, condicionado por las insoportables protestas del jugador emblema local, unos cuantos largos minutos después recurriendo al siempre desnaturalizante VAR indicó penal en favor de Lanus y que Leandro Díaz cambio por gol a los ’21. Desde ya les adelanto que no estoy de acuerdo con la decisión tomada por los colegiados y considero que realmente es patético el mal uso que se hace de la tecnologia en el fútbol. Querer ver en cámara lenta jugadas que suceden a una velocidad normal para el desarrollo del juego, es para ser sinceros, una lisa y llana estupidez, que no aporta bajo ningún concepto lo que se dice «justicia».

El adelantamiento del conjunto del sur del conurbano bonaerense en el tanteador género una marea de dudas en nuestros futbolistas, que dejaron espacios para el placer de la delantera local. Empeorando un poco más el desalentador panorama, a los ’27 Matías Esquivel estiró la diferencia con un remate que no aparentaba traer dificultades al arco defendido por Facundo Altamirano.

San Lorenzo se mostró timorato y predecible. Más allá de alguna combinación entre el perrito Barrios y Malcon Braida por izquierda o un desparpajo de Martegani, el equipo de Insua no ofreció problema alguno a las defensas rivales. Adam Bareiro lució desconectado del resto de sus compañeros, presionando en soledad a unos tranquilos zagueros locales 

En alguna breve interrupción por un par golpeados producto de alguna infracción pude apreciar un diálogo entre varios colegas vestidos de blanco, donde Jalil Elías aparentaba mostrar disconformidad por correr a todos los mediocampistas granates. Al descanso nos fuimos abajo por dos goles a cero. A los integrantes de la transmisión del hincha nos dió la impresión que el gallego metería mano en la alineación, que cambiaría de intérpretes. 

Efectivamente hubo cambios en Boedo: El debut de Carlos la roca Sánchez (que demostró entereza y algunas chispas de la categoria que lo llevó a jugar en tantos equipos importantes del mundo y la selección Colombia) y el pocho Cerutti; salieron Gastón Campi y Agustín Martegani. El planteamiento táctico no se modificó 5-2-3

Creo que hubo un intento de cambiar la mentalidad en el vestuario porque se salió a presionar fuerte y se consiguieron interesantes ocasiones con la aparición de Andrés Vombergar cómo protagonista. 

Se planteó una segunda mitad de ida y vuelta, con mucha transición y poco juego estacionado de ambos lados. Lo que, a mí modesto modo de ver y entender el fútbol, favoreció bastante el modo de jugar nuestro: completamente vertical. 

A los ’11 hubo una nueva variante: salió la Bomba e ingresó Iván Leguizamon. La primera que tocó, le hicieron una falta que derivo en un atajadon a puro reflejo de Lautaro Morales y una de las llegadas más importante en todo el partido. Promediando la etapa de complemento, por fin hubo una sucesión de cuatro o cinco pases, un desborde de Gonzalo Luján y una entrada como extremo del ya mencionado Braida que cabeceó apenas desviado.

Faltando unos ’10 fue expulsado el arquerito local de manera infantil y un jugador de campo tuvo que ponerse los guantes. A la carga barracas salió Rafa Perez para la entrada de Nico Blandi. Obvio empezaron a faltar las pelotas y los alcanzapelotas pasaron a estar veraneando en la Bristol. Ellos se dedicaron a enmarañar el partido con todo tipo de artilugios que le costaron la expulsión a Luciano Boggio. Llegó nomás el descuento del nueve en posición de goleador pero no fue suficiente para evitar la caída en el sur. San Lorenzo puso mucho ímpetu pero no le alcanzó para rescatar un puntito (que hubiese resultado totalmente inmerecido) 

Párrafo aparte: Lamentable el arbitraje en «la liga de los campeones del mundo» como la venden por tierra y mar.

Juan Ignacio Simoni – Pasión por el Ciclón

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